Del delito de falso testimonio.

A buen seguro,  en alguna ocasión el profesional que actúa ante los Juzgados y Tribunales habrá tenido la sensación de que alguno de los intervinientes en el acto del Juicio falta clamorosamente a la verdad. A fin de despejar dudas sobre qué tipo de conductas son las que en nuestro ordenamiento integran el tipo penal del “Falso testimonio”, abordamos el presente post.

Como es habitual –y recomendable– conviene encuadrar la conducta típica prevista por nuestro legislador, y a este particular, atender al artículo 458 del Código Penal Español, bajo el Título XX –Delitos contra la Administración de Justicia–, Capítulo VI, que establece:

“1. El testigo que faltare a la verdad en su testimonio en causa judicial, será castigado con las penas de prisión de seis meses a dos años y multa de tres a seis meses.

2. Si el falso testimonio se diera en contra del reo en causa criminal por delito, las penas serán de prisión de uno a tres años y multa de seis a doce meses. Si a consecuencia del testimonio hubiera recaído sentencia condenatoria, se impondrán las penas superiores en grado.

3. Las mismas penas se impondrán si el falso testimonio tuviera lugar ante Tribunales Internacionales que, en virtud de Tratados debidamente ratificados conforme a la Constitución Española, ejerzan competencias derivadas de ella, o se realizara en España al declarar en virtud de comisión rogatoria remitida por un Tribunal extranjero.”

En estos términos, comenzaremos por sentar que el bien jurídico protegido en este tipo de delitos es el normal funcionamiento de la Administración de justicia. Y en concreto, específicamente, el normal desarrollo de la fase probatoria. Decimos lo anterior puesto que la acción criminal que da lugar a este tipo delictivo sólo resultará típicamente relevante a efectos penales en la fase del Juicio Oral; no por tanto en las declaraciones prestadas en sede de Instrucción penal –por todas, STS 318/2006, de 6 de marzo, Sala Segunda, Sección Primera–.

Continuando con el análisis, debemos reseñar que la conducta, por lo que refiere al artículo 458 CP, supone una acotación en cuanto al sujeto activo. Ésteúnicamente puede resultar un testigo. Así, no podrá sostenerse la imputación de un falso testimonio sobre un imputado, al que le asiste el derecho a no confesarse culpable, así como tampoco sobre un coimputado.

En esta misma línea, los “extranei” podrán ser considerados como inductores al delito de falso testimonio por ser más cuestionable su configuración como cooperador necesario – STS 318/2006–.

La conducta típicamente relevante se describe en el artículo 458.1 CP como faltar a la verdad, que a su vez, debe recaer sobre aspectos o elementos esenciales sobre aquello que resulta objeto del enjuiciamiento. Debe ser descartado como susceptible de un delito de falso testimonio todo lo que quede fuera del proceso, guarde una relación secundaria o resulte intrascendente.

Siendo así, y correspondiendo al Juzgado o Tribunal la valoración del acervo probatorio en aplicación de los criterios de libre valoración de la prueba y la sana crítica, el deslindar la “verdad” se torna un elemento fundamental del proceso. Es por ello que la apreciación del tipo aquí estudiado sólo recaerá sobre lo que se ha dado en conocer como verdad procesal; esto es, la verdad procesalmente relevante, resultando atípicas las meras discrepancias en las declaraciones testificales.

La “ratio” que lleva al legislador a perseguir dichas conductas encuentra su sustento en la persecución de la mentira cuando ésta afecta o lesiona bienes jurídicos individuales o colectivos, en cuyo caso, la pugna por la salvaguarda de estos últimos hace indispensable la reacción del ordenamiento para una sana y pacífica convivencia.

En palabras del TS, el delito de falso testimonio del artículo 458 se comente “cuando una persona llamada a prestarlo en causa judicial se aparta sustancialmente de la verdad tal como ésta se le representa, es decir, miente en lo que sabe y se le pregunta”. En esta conducta tiene cabida también el faltar a la verdad cuando el testigo responde a las generales de la ley.

Yendo más allá, y por evidente que resulte, atender al criterio exclusivo que supone la mención referida en el tipo en orden a que el delito se debe cometer “en causa judicial”. Con ello, de suyo, no será apreciable en expedientes de carácter administrativo.

Configurado el ilícito como un delito de mera actividad, no será preciso de un concreto resultado; todo ello, sin perjuicio de la previsión específica del agravante del artículo 458.2, in fine, que permite la imposición de la pena superior en grado si a consecuencia del falso testimonio hubiere recaído sentencia condenatoria.

En lo referente al elemento subjetivo del injusto, es criterio jurisprudencial unánime la apreciación de una doble vertiente en la conducta criminal. Así, de un lado se integra por el conocimiento sobre la alteración de la verdad y, en segundo término, la conciencia y voluntariedad de formular esa declaración falsa. De ello se deriva que la conducta únicamente pueda venir amparada por el dolo del autor, descartando la imprudencia.

En último lugar, atender a la penalidad de las conductas previstas en los apartados segundo y tercero, de tal suerte que el segundo supone una agravación del tipo básico cuando la conducta se lleve a cabo en causa penal contra reo; siendo que para proceder por delito del artículo 458.2 último inciso, se constituye como requisito de punibilidad que haya recaído sentencia condenatoria. Por su parte, el apartado tercero castiga el falso testimonio prestado ante Tribunales Internacionales o el prestado ante Tribunales españoles cuando se comete en virtud de una comisión rogatoria internacional

Así las cosas, el delito del falso testimonio, previsto y penado en el artículo 458 CP Español supone la contrapartida con la que nuestro legislador reacciona frente a quienes, actuando como testigos en la fase del Juicio Oral, faltan a la verdad sobre los hechos percibidos o que les resultan conocidos. El desprecio que para el testigo pueda suponer la obligación impuesta del deber de decir verdad puede tener una contrapartida con abasto incalculable para quien está sometido a enjuiciamiento de tal manera que, incluso ha llevado al TS a realizar la siguiente reflexión: “Observamos que dicha contrapartida no se exige con el necesario rigor en la práctica de los Tribunales.”

Un saludo,

Samuel Guerrero

@sguerrca

@guerreropenal

http://www.guerreropenalistas.com

1 comentario en “Del delito de falso testimonio.

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